amchacon
02/07/2012, 20:12
Bueno, llegó el momento de votar el relato que más os guste.
Podéis votar todos, hayáis o no participado. Y si habéis participado, queda mucho mejor que votéis.
El sistema para votar es el +3+2+1, es decir, dar tres puntos al mejor, dos al siguiente y uno al tercero que más te haya gustado. Si solo te han gustado dos, vota dos. Si solo quieres votar a uno, pues solo a uno.
No tienen ningún orden, he ido copiando al azar sin mirar nombres. Al final sabréis los ganadores, y si mucha gente lo pide, el autor de cada relato.
El último día para votar es el martes 10 de Julio.
Relato #1
Aquellas miradas…
Muchos estudiantes cuando llega la época de exámenes deciden recluirse en sus casas, haciendo de estas un fortín sin embargo otros escapan de sus hogares en dirección a la biblioteca. En particular Jaime Hernández, un joven de 18 años cumplidos a principios de año nuevo, es nuestro protagonista, pero no es el típico chaval con vida social y con una personalidad carismática es simplemente un joven humilde, sencillo, no muy atractivo y buen estudiante.
Jaime siempre se suele encerrar en su casa desde que su tía Mariola le regalo la ultima consola de Microsoft. Pero él siempre prefiere un buen libro, sus favoritos son los de Stephen King aunque le encanta deleitarse con la obra de Cervantes.
Jaime realmente solo tiene un motivo de existencia, llegar a trabajar como funcionario del estado… Pero bueno que nos importa lo que Jaime quiera o lo que deje de querer, lo que todos queremos es saber lo que le paso la tarde anterior al examen de química.
Aquella tarde Jaime estaba muy nervioso se jugaba el sobresaliente en ese examen y posiblemente la matrícula de honor que financiaría sus estudios en la capital. En cuestión de minutos llego a la biblioteca del centro, y en la misma mesa de siempre la del fondo a la derecha dejo su mochila llena de libros y apuntes. Entonces saco sus apuntes de química, los folios en blanco y un lapicero, lo normal que haría un estudiante.
Pasada una hora desde que llego, una joven se sentó delante de Jaime, este que estaba muy concentrado en su tarea, ni se entero de que alguien se había sentado delante de él. Hasta que en un momento de rabia por haberse equivocado mientras escribía, alzó la cabeza el frente y la vio. Hay que destacar que Jaime nunca ha sido un mujeriego y que para colmo su físico deja mucho que desear. Está claro que la mayoría de mujeres ajenas a su familia que le han rodeado han sido compañeras de clase de las típicas que se fijan en el primer guapo de turno y que ejercen el trabajo de “calientapollas” en el resto.
De todos modos Jaime sabe que nunca encontrará mujer y como lo tiene asumido simplemente dedica su vida a él. Los amigos, las fiestas, quedar y todo tipo de vida social lo ve innecesario sin fundamento alguno. Este pensamiento se debe en parte a las miles de burlas que sufrió al entrar al instituto, porque el Jaime anterior a esa etapa era un niño alegre y amistoso, en el momento que cambio de centro toda su vida se desmoronó, las burlas por su aspecto físico aumentaron, el rechazo de los chicos por verlo inferior o diferente, todo ello hizo mella en él y lo convirtió en lo que es. La sociedad lo quiso así.
Jaime que nunca se había fijado en una mujer se quedo mirando con discreción a aquella que se sentó delante de él, para ser más exactos su pene estaba erecto y su cabeza estallaba de imaginación pensando en ella, en aquel instante ninguno de sus elementos de estudio podía quitarle a él esa fantasía que tenía. Entonces la chica le miro a él, ambos se quedaron mirándose como si tuvieran algo que decirse algo que no se podía decir pero que había que hacerlo, el miedo se apoderaba de Jaime, sus piernas le temblaban, su deseo por poseer a aquella chica de pelo castaño y ojos negros iba en aumento, pero el miedo al rechazo, la falta de experiencia y sobre todo el no saber que hacer frente a una mujer lo dejaban inútil antes de empezar.
Jaime agacho su cabeza de nuevo y rápidamente volvió con la química. Su cabeza se había dividido en dos, una mitad pensaba en el examen y la otra fantaseaba con aquella chica.
Finalmente Jaime se obligo a dejar de fantasear con aquella mujer y se centro en estudiar.
Después de 4 horas estudiando guardo sus apuntes, sus folios y sus lapiceros en la mochila y se fue. Introdujo una moneda en una maquina de refrescos y se tomo una Fanta en la entrada del edificio, entonces aquella chica salió a la calle con su mochila y se quedo mirándole, él ni se enteraba estaba metido en el mundo de la formulación. Justo cuando fue a tirar la lata a la basura se tropezó con ella, se quedo hipnotizado mirándola a los ojos, ella hacía lo mismo. Sin duda alguna Jaime había encontrado a una persona a la que no resultaba repugnante.
Después de todo, su miedo le pudo se fue apartando poco a poco, hasta que se fue corriendo, intentando olvidar lo sucedido para después en su casa lamentarse de no haber llegado a más.
Jaime al día siguiente aprobó su examen con un 9,75, recibió la matrícula de honor el día de la graduación y se fue a estudiar a la capital como siempre deseo.
Jaime nunca volvió a encontrar a aquella chica ni a ninguna otra con la que compartir sus días, consiguió un trabajo en una multinacional suiza, se dedico a sus labores y a enriquecerse, pero siempre vivió con el anhelo de volver al pasado, justo a ese momento en el que tuvo tan cerca a aquella mujer que dejo pasar de largo, siempre con un angustioso lamento.
Relato #2
¿Mala Suerte? Naaah Mejor Estudio.
Un día soleado, con un sol resplandeciente, un cielo azul completamente despejado y acompañado de una fuerte brisa, reflejaba en mi rostro mientras dormía relajado es una gran hamaca y mi brazos cruzados debajo de mi cabeza, escuchaba el sonido del mar y la brisa empujando las hojas de los árboles, mientras enzima de mi cuerpo, acostada y acariciando mi pecho tengo, a la chica que siempre que ha agradado desde mi infancia. Dios pero que hermoso lugar me encuentro, ¿A esto es lo que se llama una buena vida eh? aunque la verdad no se como llegue a ese lugar lo único que me preguntaba es que si esto era un sueño, ps si llegara a serlo entonces no quería despertar nunca, ya que mi mente y mi cuerpo se sentían tan relajados sabiendo lo duro que me acompaña los estudios día tras día.
Pero luego de que mi mente reaccionara cuando pensé en la palabra “estudios” sabia que algo faltaba en este sitio, algo como que no cuadraba y se que había olvidado algo, es extraño pensar en ello ahora estando en este paraíso, y luego me di cuenta de que esto era nada mas que un simple sueño y al darme cuenta abrí los ojos y lo primero que veo es la cara de mi hermano menor diciéndome que me despierte que dice nuestra madre que hoy tengo exámenes.
- What? ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Exámenes? ¿A..A..Ahora? ¡Increíble!, -solo me dije a mi mismo mientras me tapaba la cara con mis manos ¿exámenes hoy?, con razón faltaba algo en mi mente, mi mente parecía una ciudad arrasada por un tornado, todas las piezas salían volando por todas partes, no recordaba lo que había estudiado anoche, pero si recodé que estaba estudiando anoche, ¡Oh God Why! no es que tuviera tantos problemas con las materias que tengo en la escuela, pero cuando hablamos de exámenes ya es otra cosa….
No dejaba de pensar en ello en cada segundo que pasaba, mientras me cepillaba…-me pregunto ¿si me irá bien o me ira fatal en estas pruebas?, -mientras me bañaba…-nos es que tenga nada en contra de los exámenes ni nada personal, -mientras me vestía… -pero el 70% de las notas se basan en ellos, -mientras desayunaba… -wow 70%, mmmm eso es mucha nota, -mientras iba de camino hacia la escuela… -si, definitivamente me ira fatal en las pruebas, estoy jodido.
Al llegar encuentro ya a todo el curso sentado esperando la hora y la única silla disponible está frente al profesor, sin pensarlo 2 veces me siento y justo al segundo el profesor comienza a entregar los exámenes, que ironía parece como si me estuvieran esperando, -cielos biología, había olvidado lo que tocaba hoy deja ver que hay aquí, mmmm responde F o V, si es falso justifica tu respuesta, selección múltiple, defina esto y aquello y responda ¿por que?, vaya ¿eso es todo?, volteo la hoja veo, aparea, y resuelva los problemas siguientes; ahhhhh siempre pasa lo mismo, cada año, intento usar chuleta, no sale absolutamente nada de lo que escribí, veo que el profesor inclina su cabeza para leer un libro, aprovecho y me fijo de mis compañeros (no se ¿por que? Si ellos están mas jodidos que yo) y cuando me doy cuenta veo que el curso parecen avestruces mirándose unos a otros, me quedo todo el tiempo sentando mirando por todos lados sin hacer nada solo esperando un milagro mientras los demás van entregando poco a poco y el curso se ve cada vez mas vacío, siempre lo mismo.
De repente el profesor se levanta de su sillón y nos informa que a los alumnos que aún están con el examen nos regalará 20 punto de 50, ¡woooow un rayo de esperanza!, hasta que me doy cuenta que solo era mi cerebro jugando con mi cabeza sabiendo que esto no era cierto, y lo único cierto es que llegó la hora de entrega, de manera rápida lleno todo al alzar haber si la suerte me acompaña y entrego el examen y me largo del curso con ganas de lanzar una granada y que se joda todo el mundo, me encuentro con mis amigo y escucho como les fue y que respondieron las preguntas, escucho atentamente y veo que estoy mas jodido que la tumba de mi abuela la cual olvidamos donde mier… esta.
Y todo esto paso en tan solo unas horas y había recordado que esto solo fue el primer día. A veces me pregunto ¿será esto mala suerte?..... Nah mejor estudio y caso resuelto.
Relato #3
De elefante a piedra
¿Conoces esa sensación de no saber hacia dónde se dirigen tus pasos? Pues yo la estoy viviendo en este mismo instante. Hace exactamente un mes que culminó una etapa de mi vida, coincidiendo con el fin del segundo curso de bachillerato. Aún recuerdo cómo llegué a casa henchido de orgullo con las notas en la mano, decidido a enseñárselas a toda la familia. Tenía un 9’5 de nota media, algo de lo que no muchos podían presumir. Y si ese personaje amargado y solitario que es el profesor de filosofía hubiese puesto algo de su parte, quizá hasta hubiera sido más alta. Pero da igual, sigue siendo una marca increíble. Aunque no todo estaba hecho, aún quedaba lo peor.
La selectividad, la prueba de acceso a la universidad, el selectivo… es llamada de mil maneras pero en el fondo es lo mismo. Todos los temarios reducidos a cuánto: ¿2 semanas de estudio y 3 días de exámenes? De locos. Son fechas en las que estoy seguro de que RedBull y CocaCola observan el gráfico de ventas mientras se preguntan por qué venden tanto. Si lo relacionan conmigo y los miles que sufrimos esto o a un aumento de las fiestas de Paquirrín ya no lo sé, pero algo notarán.
Dudo que sepas lo que significan esos días de exámenes. Si lo sabes no te contaré nada nuevo, pero si no…ni se te ocurra acercarte a los que estén haciéndolos. Y no vale varios metros: aléjate kilómetros. Porque vaya fauna…uno que si necesita tener siempre un baño cerca porque somatiza y a la mínima le dice adiós al muelle, y otro que si de repente ha desarrollado un Alzheimer precoz –de elefante a piedra en minutos-. Por no hablar de la hierbas. ¿Por qué la llamo así? Si lo preguntas es que no has hecho la selectividad. Siempre hay una así. Va tan hasta arriba de tilas –según ella, tilas- que ni escucha. Y mientras, tu pulso te aconseja que no consideres ganarte la vida robando panderetas.
Encima me están matando las dudas. Mañana sabré la nota y sigo sin saber qué hacer con mi vida. ¿Qué estudio? Mis padres me dicen que haga medicina. Pero yo tengo mis reparos: ¿y si tengo que tratar a alguien afectado de gigantismo que se niega a seguir mis tratamientos? Hay gente muy cabezona. ¿Y si me encontrara a mi amigo el de la memoria con verdadero Alzheimer? El “ya te lo dije” sería antológico. Y la hierbas...bueno, a la hierbas doy por seguro que me la encontraría. Nada nada, mejor estudio periodismo. Así conozco a Paquirrín y le aclaro que las cartas de felicitación de CocaCola y RedBull no son mérito suyo.
Relato #4
Un fracasado no puede triunfar.
Jaime era un hombre normal con una familia y un trabajo. Compraba juguetes a sus hijos, joyas a su mujer, pero seguía sin llegar a fin de mes. Sus hijos no comprendían esto, y por lo tanto siempre querían más y más, pero la tragedia estaba a punto de llegar a su casa.
Jaime que a los dieciséis años ya se consideraba un hombre maduro e independiente, decidió irse a vivir con la mujer que le gustaba. Durante un tiempo tuvieron sus problemas y sus peleas, pero a pesar de tener tan solo la ESO como estudios, consiguió increíblemente un trabajo con el que ayudar económicamente a su mujer, la cual no podía ocuparse sola de sus dos hijos con su sueldo.
Pero aquel día recibió la mala noticia de que estaba despedido. Sin trabajo y sin estudios a los veintidós años. Al parecer un joven de su misma edad y con título universitario pidió un puesto de trabajo y Jaime era el más importante de su sección. Por la cola.
En casa la situación era insostenible con dos hijos, facturas y una hipoteca que una mujer sola no podía pagar. Quiso darse a la bebido en cierto momento, pero no tenía más que para la cerveza de todos los días en el bar de siempre.
Pero Jaime pensó que, tal vez, lo que no hizo hace seis años debería hacerlo en ese momento. Echarle coraje y volver a los estudios para sacarse el bachiller como mínimo. Cuando ya todo estuvo organizado y reglamentado, empezó a ir de nuevo al instituto, pero casi empezando de cero. Una vida de mover sacos de un lado a otro, sin leer jamás le había convertido en simplemente, un estúpido más entre más borregos.
Comenzar los estudios de bachillerato a sus años le costaba muchísimo más de lo que llegó a pensar que sería. Sin embargo, una familia que mantener le hacía recordar que no podía seguir siendo un inútil cualquiera. Poco a poco iba pasando. Noches en vela memorizando y estudiando, compaginándolo con estar con sus hijos. Muy pequeños aún para dejarles solos. Esto traía consecuencias para los exámenes del día siguiente, pero no le importaba mientras pudiera disfrutar de su familia.
Aún con todo, la situación familiar era un absoluto caos, y su mujer empezaba ya a hartarse de ese incompetente con quien compartía habitación. Ese inútil sin estudios. Ese horrible hombre que le había robado los mejores años de su vida. Y ahora pasaba de ella, para estudiar encima. No lo comprendía. Sin embargo Jaime nunca se daba por vencido, y gracias a ello, pudo sacarse los estudios a muy duras penas. La nota no le daba para la carrera que debía optar, así que tuvo que empezar a buscar trabajos para nada cómodos. Durante un tiempo fue camarero, otro barrendero... y mientras, su mujer, incapaz de comprenderlo, acabó abandonándolo y llevándose a sus niños.
Jaime llegó a la conclusión de que sus veinticinco años de vida habían sido poco menos que un desperdicio. No estudiar en su momento lo llevó a esa situación, pero en parte, la que acabó destruyéndolo fue esa amargada arpía que se hacía pasar por su mujer. Siempre se creyó superior a él. Arrogante, egoísta, indisciplinada, una horrible persona... pero tenía sus estudios. Jaime pensó que tal vez se lo tuviera merecido, por haber sido un imbécil toda su vida. Ahora se arrepentía de esos dieciséis años de descontrol, de esa promiscuidad que lo llevó a la ruina, de esa porquería de existencia que había tenido.
Y pensando que no sería más que un estorbo para los demás y él mismo, acabo lanzándose desde el 7º piso de su edificio. Al subir a pedir a su vecino un poco de pimienta, cuando no lo veía, empezó a correr dentro de la casa, buscando el balcón y, sin tiempo a reaccionar por parte del vecino... se lanzó al vacío.
En el cementerio se encontraban en ese momento su viuda ex-mujer, aprovechando la situación para cobrar un sueldo. Sus hijos que no comprendían la situación. Sus padres, que no tenían ni la más remota idea de qué le pudo pasar y los pocos amigos que sacó de su antiguo trabajo. Durante mucho tiempo, la soledad de estuvo dando palizas cada noche, cada mañana al despertar, para resultar que sí tenía gente que lo quería... “– Mentira, mentira –pensaba él justo antes de tirarse por el balcón– La vida no merece la pena. La gente solo te quiere cuando estás muerto. Cuando cada mañana te despiertas en un mugriento piso, apunto de ser desalojado, llorando, acompañado de la soledad, nadie se le ocurre pensar en ti.” Dale la espalda a la vida, y ella tranquilamente te apuñalará.
Podéis votar todos, hayáis o no participado. Y si habéis participado, queda mucho mejor que votéis.
El sistema para votar es el +3+2+1, es decir, dar tres puntos al mejor, dos al siguiente y uno al tercero que más te haya gustado. Si solo te han gustado dos, vota dos. Si solo quieres votar a uno, pues solo a uno.
No tienen ningún orden, he ido copiando al azar sin mirar nombres. Al final sabréis los ganadores, y si mucha gente lo pide, el autor de cada relato.
El último día para votar es el martes 10 de Julio.
Relato #1
Aquellas miradas…
Muchos estudiantes cuando llega la época de exámenes deciden recluirse en sus casas, haciendo de estas un fortín sin embargo otros escapan de sus hogares en dirección a la biblioteca. En particular Jaime Hernández, un joven de 18 años cumplidos a principios de año nuevo, es nuestro protagonista, pero no es el típico chaval con vida social y con una personalidad carismática es simplemente un joven humilde, sencillo, no muy atractivo y buen estudiante.
Jaime siempre se suele encerrar en su casa desde que su tía Mariola le regalo la ultima consola de Microsoft. Pero él siempre prefiere un buen libro, sus favoritos son los de Stephen King aunque le encanta deleitarse con la obra de Cervantes.
Jaime realmente solo tiene un motivo de existencia, llegar a trabajar como funcionario del estado… Pero bueno que nos importa lo que Jaime quiera o lo que deje de querer, lo que todos queremos es saber lo que le paso la tarde anterior al examen de química.
Aquella tarde Jaime estaba muy nervioso se jugaba el sobresaliente en ese examen y posiblemente la matrícula de honor que financiaría sus estudios en la capital. En cuestión de minutos llego a la biblioteca del centro, y en la misma mesa de siempre la del fondo a la derecha dejo su mochila llena de libros y apuntes. Entonces saco sus apuntes de química, los folios en blanco y un lapicero, lo normal que haría un estudiante.
Pasada una hora desde que llego, una joven se sentó delante de Jaime, este que estaba muy concentrado en su tarea, ni se entero de que alguien se había sentado delante de él. Hasta que en un momento de rabia por haberse equivocado mientras escribía, alzó la cabeza el frente y la vio. Hay que destacar que Jaime nunca ha sido un mujeriego y que para colmo su físico deja mucho que desear. Está claro que la mayoría de mujeres ajenas a su familia que le han rodeado han sido compañeras de clase de las típicas que se fijan en el primer guapo de turno y que ejercen el trabajo de “calientapollas” en el resto.
De todos modos Jaime sabe que nunca encontrará mujer y como lo tiene asumido simplemente dedica su vida a él. Los amigos, las fiestas, quedar y todo tipo de vida social lo ve innecesario sin fundamento alguno. Este pensamiento se debe en parte a las miles de burlas que sufrió al entrar al instituto, porque el Jaime anterior a esa etapa era un niño alegre y amistoso, en el momento que cambio de centro toda su vida se desmoronó, las burlas por su aspecto físico aumentaron, el rechazo de los chicos por verlo inferior o diferente, todo ello hizo mella en él y lo convirtió en lo que es. La sociedad lo quiso así.
Jaime que nunca se había fijado en una mujer se quedo mirando con discreción a aquella que se sentó delante de él, para ser más exactos su pene estaba erecto y su cabeza estallaba de imaginación pensando en ella, en aquel instante ninguno de sus elementos de estudio podía quitarle a él esa fantasía que tenía. Entonces la chica le miro a él, ambos se quedaron mirándose como si tuvieran algo que decirse algo que no se podía decir pero que había que hacerlo, el miedo se apoderaba de Jaime, sus piernas le temblaban, su deseo por poseer a aquella chica de pelo castaño y ojos negros iba en aumento, pero el miedo al rechazo, la falta de experiencia y sobre todo el no saber que hacer frente a una mujer lo dejaban inútil antes de empezar.
Jaime agacho su cabeza de nuevo y rápidamente volvió con la química. Su cabeza se había dividido en dos, una mitad pensaba en el examen y la otra fantaseaba con aquella chica.
Finalmente Jaime se obligo a dejar de fantasear con aquella mujer y se centro en estudiar.
Después de 4 horas estudiando guardo sus apuntes, sus folios y sus lapiceros en la mochila y se fue. Introdujo una moneda en una maquina de refrescos y se tomo una Fanta en la entrada del edificio, entonces aquella chica salió a la calle con su mochila y se quedo mirándole, él ni se enteraba estaba metido en el mundo de la formulación. Justo cuando fue a tirar la lata a la basura se tropezó con ella, se quedo hipnotizado mirándola a los ojos, ella hacía lo mismo. Sin duda alguna Jaime había encontrado a una persona a la que no resultaba repugnante.
Después de todo, su miedo le pudo se fue apartando poco a poco, hasta que se fue corriendo, intentando olvidar lo sucedido para después en su casa lamentarse de no haber llegado a más.
Jaime al día siguiente aprobó su examen con un 9,75, recibió la matrícula de honor el día de la graduación y se fue a estudiar a la capital como siempre deseo.
Jaime nunca volvió a encontrar a aquella chica ni a ninguna otra con la que compartir sus días, consiguió un trabajo en una multinacional suiza, se dedico a sus labores y a enriquecerse, pero siempre vivió con el anhelo de volver al pasado, justo a ese momento en el que tuvo tan cerca a aquella mujer que dejo pasar de largo, siempre con un angustioso lamento.
Relato #2
¿Mala Suerte? Naaah Mejor Estudio.
Un día soleado, con un sol resplandeciente, un cielo azul completamente despejado y acompañado de una fuerte brisa, reflejaba en mi rostro mientras dormía relajado es una gran hamaca y mi brazos cruzados debajo de mi cabeza, escuchaba el sonido del mar y la brisa empujando las hojas de los árboles, mientras enzima de mi cuerpo, acostada y acariciando mi pecho tengo, a la chica que siempre que ha agradado desde mi infancia. Dios pero que hermoso lugar me encuentro, ¿A esto es lo que se llama una buena vida eh? aunque la verdad no se como llegue a ese lugar lo único que me preguntaba es que si esto era un sueño, ps si llegara a serlo entonces no quería despertar nunca, ya que mi mente y mi cuerpo se sentían tan relajados sabiendo lo duro que me acompaña los estudios día tras día.
Pero luego de que mi mente reaccionara cuando pensé en la palabra “estudios” sabia que algo faltaba en este sitio, algo como que no cuadraba y se que había olvidado algo, es extraño pensar en ello ahora estando en este paraíso, y luego me di cuenta de que esto era nada mas que un simple sueño y al darme cuenta abrí los ojos y lo primero que veo es la cara de mi hermano menor diciéndome que me despierte que dice nuestra madre que hoy tengo exámenes.
- What? ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Exámenes? ¿A..A..Ahora? ¡Increíble!, -solo me dije a mi mismo mientras me tapaba la cara con mis manos ¿exámenes hoy?, con razón faltaba algo en mi mente, mi mente parecía una ciudad arrasada por un tornado, todas las piezas salían volando por todas partes, no recordaba lo que había estudiado anoche, pero si recodé que estaba estudiando anoche, ¡Oh God Why! no es que tuviera tantos problemas con las materias que tengo en la escuela, pero cuando hablamos de exámenes ya es otra cosa….
No dejaba de pensar en ello en cada segundo que pasaba, mientras me cepillaba…-me pregunto ¿si me irá bien o me ira fatal en estas pruebas?, -mientras me bañaba…-nos es que tenga nada en contra de los exámenes ni nada personal, -mientras me vestía… -pero el 70% de las notas se basan en ellos, -mientras desayunaba… -wow 70%, mmmm eso es mucha nota, -mientras iba de camino hacia la escuela… -si, definitivamente me ira fatal en las pruebas, estoy jodido.
Al llegar encuentro ya a todo el curso sentado esperando la hora y la única silla disponible está frente al profesor, sin pensarlo 2 veces me siento y justo al segundo el profesor comienza a entregar los exámenes, que ironía parece como si me estuvieran esperando, -cielos biología, había olvidado lo que tocaba hoy deja ver que hay aquí, mmmm responde F o V, si es falso justifica tu respuesta, selección múltiple, defina esto y aquello y responda ¿por que?, vaya ¿eso es todo?, volteo la hoja veo, aparea, y resuelva los problemas siguientes; ahhhhh siempre pasa lo mismo, cada año, intento usar chuleta, no sale absolutamente nada de lo que escribí, veo que el profesor inclina su cabeza para leer un libro, aprovecho y me fijo de mis compañeros (no se ¿por que? Si ellos están mas jodidos que yo) y cuando me doy cuenta veo que el curso parecen avestruces mirándose unos a otros, me quedo todo el tiempo sentando mirando por todos lados sin hacer nada solo esperando un milagro mientras los demás van entregando poco a poco y el curso se ve cada vez mas vacío, siempre lo mismo.
De repente el profesor se levanta de su sillón y nos informa que a los alumnos que aún están con el examen nos regalará 20 punto de 50, ¡woooow un rayo de esperanza!, hasta que me doy cuenta que solo era mi cerebro jugando con mi cabeza sabiendo que esto no era cierto, y lo único cierto es que llegó la hora de entrega, de manera rápida lleno todo al alzar haber si la suerte me acompaña y entrego el examen y me largo del curso con ganas de lanzar una granada y que se joda todo el mundo, me encuentro con mis amigo y escucho como les fue y que respondieron las preguntas, escucho atentamente y veo que estoy mas jodido que la tumba de mi abuela la cual olvidamos donde mier… esta.
Y todo esto paso en tan solo unas horas y había recordado que esto solo fue el primer día. A veces me pregunto ¿será esto mala suerte?..... Nah mejor estudio y caso resuelto.
Relato #3
De elefante a piedra
¿Conoces esa sensación de no saber hacia dónde se dirigen tus pasos? Pues yo la estoy viviendo en este mismo instante. Hace exactamente un mes que culminó una etapa de mi vida, coincidiendo con el fin del segundo curso de bachillerato. Aún recuerdo cómo llegué a casa henchido de orgullo con las notas en la mano, decidido a enseñárselas a toda la familia. Tenía un 9’5 de nota media, algo de lo que no muchos podían presumir. Y si ese personaje amargado y solitario que es el profesor de filosofía hubiese puesto algo de su parte, quizá hasta hubiera sido más alta. Pero da igual, sigue siendo una marca increíble. Aunque no todo estaba hecho, aún quedaba lo peor.
La selectividad, la prueba de acceso a la universidad, el selectivo… es llamada de mil maneras pero en el fondo es lo mismo. Todos los temarios reducidos a cuánto: ¿2 semanas de estudio y 3 días de exámenes? De locos. Son fechas en las que estoy seguro de que RedBull y CocaCola observan el gráfico de ventas mientras se preguntan por qué venden tanto. Si lo relacionan conmigo y los miles que sufrimos esto o a un aumento de las fiestas de Paquirrín ya no lo sé, pero algo notarán.
Dudo que sepas lo que significan esos días de exámenes. Si lo sabes no te contaré nada nuevo, pero si no…ni se te ocurra acercarte a los que estén haciéndolos. Y no vale varios metros: aléjate kilómetros. Porque vaya fauna…uno que si necesita tener siempre un baño cerca porque somatiza y a la mínima le dice adiós al muelle, y otro que si de repente ha desarrollado un Alzheimer precoz –de elefante a piedra en minutos-. Por no hablar de la hierbas. ¿Por qué la llamo así? Si lo preguntas es que no has hecho la selectividad. Siempre hay una así. Va tan hasta arriba de tilas –según ella, tilas- que ni escucha. Y mientras, tu pulso te aconseja que no consideres ganarte la vida robando panderetas.
Encima me están matando las dudas. Mañana sabré la nota y sigo sin saber qué hacer con mi vida. ¿Qué estudio? Mis padres me dicen que haga medicina. Pero yo tengo mis reparos: ¿y si tengo que tratar a alguien afectado de gigantismo que se niega a seguir mis tratamientos? Hay gente muy cabezona. ¿Y si me encontrara a mi amigo el de la memoria con verdadero Alzheimer? El “ya te lo dije” sería antológico. Y la hierbas...bueno, a la hierbas doy por seguro que me la encontraría. Nada nada, mejor estudio periodismo. Así conozco a Paquirrín y le aclaro que las cartas de felicitación de CocaCola y RedBull no son mérito suyo.
Relato #4
Un fracasado no puede triunfar.
Jaime era un hombre normal con una familia y un trabajo. Compraba juguetes a sus hijos, joyas a su mujer, pero seguía sin llegar a fin de mes. Sus hijos no comprendían esto, y por lo tanto siempre querían más y más, pero la tragedia estaba a punto de llegar a su casa.
Jaime que a los dieciséis años ya se consideraba un hombre maduro e independiente, decidió irse a vivir con la mujer que le gustaba. Durante un tiempo tuvieron sus problemas y sus peleas, pero a pesar de tener tan solo la ESO como estudios, consiguió increíblemente un trabajo con el que ayudar económicamente a su mujer, la cual no podía ocuparse sola de sus dos hijos con su sueldo.
Pero aquel día recibió la mala noticia de que estaba despedido. Sin trabajo y sin estudios a los veintidós años. Al parecer un joven de su misma edad y con título universitario pidió un puesto de trabajo y Jaime era el más importante de su sección. Por la cola.
En casa la situación era insostenible con dos hijos, facturas y una hipoteca que una mujer sola no podía pagar. Quiso darse a la bebido en cierto momento, pero no tenía más que para la cerveza de todos los días en el bar de siempre.
Pero Jaime pensó que, tal vez, lo que no hizo hace seis años debería hacerlo en ese momento. Echarle coraje y volver a los estudios para sacarse el bachiller como mínimo. Cuando ya todo estuvo organizado y reglamentado, empezó a ir de nuevo al instituto, pero casi empezando de cero. Una vida de mover sacos de un lado a otro, sin leer jamás le había convertido en simplemente, un estúpido más entre más borregos.
Comenzar los estudios de bachillerato a sus años le costaba muchísimo más de lo que llegó a pensar que sería. Sin embargo, una familia que mantener le hacía recordar que no podía seguir siendo un inútil cualquiera. Poco a poco iba pasando. Noches en vela memorizando y estudiando, compaginándolo con estar con sus hijos. Muy pequeños aún para dejarles solos. Esto traía consecuencias para los exámenes del día siguiente, pero no le importaba mientras pudiera disfrutar de su familia.
Aún con todo, la situación familiar era un absoluto caos, y su mujer empezaba ya a hartarse de ese incompetente con quien compartía habitación. Ese inútil sin estudios. Ese horrible hombre que le había robado los mejores años de su vida. Y ahora pasaba de ella, para estudiar encima. No lo comprendía. Sin embargo Jaime nunca se daba por vencido, y gracias a ello, pudo sacarse los estudios a muy duras penas. La nota no le daba para la carrera que debía optar, así que tuvo que empezar a buscar trabajos para nada cómodos. Durante un tiempo fue camarero, otro barrendero... y mientras, su mujer, incapaz de comprenderlo, acabó abandonándolo y llevándose a sus niños.
Jaime llegó a la conclusión de que sus veinticinco años de vida habían sido poco menos que un desperdicio. No estudiar en su momento lo llevó a esa situación, pero en parte, la que acabó destruyéndolo fue esa amargada arpía que se hacía pasar por su mujer. Siempre se creyó superior a él. Arrogante, egoísta, indisciplinada, una horrible persona... pero tenía sus estudios. Jaime pensó que tal vez se lo tuviera merecido, por haber sido un imbécil toda su vida. Ahora se arrepentía de esos dieciséis años de descontrol, de esa promiscuidad que lo llevó a la ruina, de esa porquería de existencia que había tenido.
Y pensando que no sería más que un estorbo para los demás y él mismo, acabo lanzándose desde el 7º piso de su edificio. Al subir a pedir a su vecino un poco de pimienta, cuando no lo veía, empezó a correr dentro de la casa, buscando el balcón y, sin tiempo a reaccionar por parte del vecino... se lanzó al vacío.
En el cementerio se encontraban en ese momento su viuda ex-mujer, aprovechando la situación para cobrar un sueldo. Sus hijos que no comprendían la situación. Sus padres, que no tenían ni la más remota idea de qué le pudo pasar y los pocos amigos que sacó de su antiguo trabajo. Durante mucho tiempo, la soledad de estuvo dando palizas cada noche, cada mañana al despertar, para resultar que sí tenía gente que lo quería... “– Mentira, mentira –pensaba él justo antes de tirarse por el balcón– La vida no merece la pena. La gente solo te quiere cuando estás muerto. Cuando cada mañana te despiertas en un mugriento piso, apunto de ser desalojado, llorando, acompañado de la soledad, nadie se le ocurre pensar en ti.” Dale la espalda a la vida, y ella tranquilamente te apuñalará.