City
13/09/2011, 17:45
El otro día, viendo Terminator 2, se me ocurrió un consejo que me pareció realmente útil así que aquí os lo traigo, para iluminar vuestras vacías vidas.
Antes de que digáis nada, lo sé, soy demasiado egocéntrico como para escribir sin incluir referencias constantes sobre mi vida, pero yo, como buen egoísta que soy, lo hago por mí. Así me siento bien y lavo mis innumerables pecados si mejoro la vida de personajillos adolescentes quinceañeros como vosotros. A ver si espabiláis un poco y llegáis a algo en la vida gracias a mí.
Bien, al grano:
Imagináos que ahora mismo llaman a vuestra puerta, abrís, y os encontráis a un tipo que dice que viene del futuro, enviado por tu "yo" del futuro, y te dice que tienes una misión que realizar para vete tú a saber qué. Evidentemente, y como cualquier otra persona haría, le cierras la puerta en las narices y sigues a lo tuyo. ¿Quién iba a creerse semejante tontería?
Pero ahora, yo os propongo lo siguiente: pensad en una palabra, en una frase o en algo, en algo tan absurdo, complejo e incoherente que sea totalmente imposible que otra persona lo diga por error, como por ejemplo, mi martillo amarillo con pendientes. Bien, jamás le digáis a nadie vuestra contraseña temporal, ¡jamás! Es vuestra y solamente vuestra.
Entonces, si ahora llegase alguien a vuestra puerta diciendo que es del futuro y os dijera "tu yo del futuro me dice que la contraseña es..." Vamos, ahí ya no te queda más remedio que creértelo sí o sí y comenzar con tu cometido.
Por eso, os recomiendo a todos que os pongáis una contraseña temporal por si las moscas. Yo ya la tengo puesta desde ayer mismo. No me fío. Hoy en día puede que sea una tontería lo de los viajes en el tiempo, pero un escéptico tecnológico como yo nunca está tranquilo. La tierra era plana antes...
Como se suele decir, más vale prevenir que curar. El futuro del mundo puede estar en cada uno de vosotros, hacedme caso.
Antes de que digáis nada, lo sé, soy demasiado egocéntrico como para escribir sin incluir referencias constantes sobre mi vida, pero yo, como buen egoísta que soy, lo hago por mí. Así me siento bien y lavo mis innumerables pecados si mejoro la vida de personajillos adolescentes quinceañeros como vosotros. A ver si espabiláis un poco y llegáis a algo en la vida gracias a mí.
Bien, al grano:
Imagináos que ahora mismo llaman a vuestra puerta, abrís, y os encontráis a un tipo que dice que viene del futuro, enviado por tu "yo" del futuro, y te dice que tienes una misión que realizar para vete tú a saber qué. Evidentemente, y como cualquier otra persona haría, le cierras la puerta en las narices y sigues a lo tuyo. ¿Quién iba a creerse semejante tontería?
Pero ahora, yo os propongo lo siguiente: pensad en una palabra, en una frase o en algo, en algo tan absurdo, complejo e incoherente que sea totalmente imposible que otra persona lo diga por error, como por ejemplo, mi martillo amarillo con pendientes. Bien, jamás le digáis a nadie vuestra contraseña temporal, ¡jamás! Es vuestra y solamente vuestra.
Entonces, si ahora llegase alguien a vuestra puerta diciendo que es del futuro y os dijera "tu yo del futuro me dice que la contraseña es..." Vamos, ahí ya no te queda más remedio que creértelo sí o sí y comenzar con tu cometido.
Por eso, os recomiendo a todos que os pongáis una contraseña temporal por si las moscas. Yo ya la tengo puesta desde ayer mismo. No me fío. Hoy en día puede que sea una tontería lo de los viajes en el tiempo, pero un escéptico tecnológico como yo nunca está tranquilo. La tierra era plana antes...
Como se suele decir, más vale prevenir que curar. El futuro del mundo puede estar en cada uno de vosotros, hacedme caso.